Esta casa será el hogar de las historias en plena ebullición.
Carla nos habla de un “mapa de voces” y veo todo más claro:
hemos trazado un nuevo mapa, aquel que toma las nacionalidades y teje un manto de ciudades sensibles.
Marina recita un abrazo desde Bolivia al presionar “enviar” y el recuerdo de su acento llega como el viento: una fuerza natural.
“El sol no se asoma ni se esconde, es la Tierra la que ejerce el movimiento” – dice Magalí. Y mientras Yamila me habla de su devoción por Barcelona, entiendo que nosotras somos el movimiento de todas las ciudades que hemos recorrido.
A la casa le ha crecido un pulmón adicional en el que esta historia, nuestra historia, ha sido concebida como un mapa poético.
Hemos aprendido a habitar el tiempo presente.
 
***
Cargamos nuestras palabras en y dentro del vientre pactando una nueva versión de la gestación natural. 
Nos nacen flores; nos nacen libros:
Anuncios